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Bienvenido a mi sitio blog. Por favor tome el tiempo para leer mis escritos y agregue en ellos sus comentarios y críticas positivas. Todos tenemos algo que decir y si lo hacemos con respeto y moderación, seremos escuchados.
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April 11, 2012 09:06:35
Posted By Roy Urrego
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A cierto predicador, muy reconocido por su positivismo y exaltación de los valores personales, se le preguntó: “Pastor, usted afirma que en cada ser de la Creación existe algo de bueno, no importa lo malo que aparente ser, puede usted decirnos algo positive y de valor en el Diablo?” El Pastor respondió: “Si. Hay algo apreciable y de valor en el Diablo y que todos debemos aprender y practicar: ‘Persistencia’.”
La persistencia es la insistencia en lograr nuestros objetivos sin desmayar, sin renunciar a los propósitos firmes de conseguir lo que nos hemos propuesto. Pero la fragilidad natural ante una reacción negativa cuando esperamos aceptación, nos detiene y nos lleva a renunciar si escuchamos la palabra “no” como una respuesta cuando esperábamos un “si” rotundo a la solicitud planteada.
Podemos aplicar la persistencia cuando nos proponernos a aprender un idioma, al intentar conseguir una posición laboral o un trabajo. La persistencia, como la paciencia y la dedicación, se hace necesaria cuando nos proponemos terminar lo que empezamos. La distracción, por su parte, es enemiga de la persistencia porque nos desvía del objetivo haciéndonos desmayar, debilitando nuestra voluntad y enfoque hacia las metas planeadas.
En mi caso personal, no he encontrado jamás una causa de distracción más fuerte y desanimante que el pasado. Y regularmente no es que pretendamos retraer las cosas viejas de la vida para revivirlas y convertirlas en piedras de tropiezo al futuro. Tenemos personas alrededor que lo hacen, gratis y sin necesidad de pedirlo.
Dios dice claramente en Su Palabra, “No os acordéis de las cosas pasadas, ni traigáis a memorial las cosas antiguas.” (Isaías 43:18) Y la razón es obvia, especialmente cuando las cosas que se recuerdan tienen que ver con acontecimientos negativos que conducen a la desesperanza, a crear conflictos, o que pueden producir efectos depresivos.
En una de mis películas favoritas de todos los tiempos, “Groundhog Day,” un hombre de carácter huraño y desagradable a todo el mundo se despierta en la mañana al día que ya vivió ayer. Al principio se siente confundido, pero el suceso se repite dos o tres veces, hasta el punto de llevarlo a consultar a un siquiatra y sin ningún resultado positivo. Eventualmente el hombre ve en lo que le sucede una conveniencia en vez de un problema y empieza a aprender de cada día acumulando las experiencias vividas que usa una y otra vez hasta mejorar su condición como persona entre los demás. Y justamente, debido a su carácter difícil en el que nadie confía, se ve obligado a utilizar la herramienta más eficaz para su caso, cual es la persistencia.
Es cierto que la vida nos presenta dificultades, pero a través de ellas aprendemos. Para superar cada situación difícil nos vemos en la necesidad de “inventar” soluciones. Las experiencias vividas sobre la misma situación son una herramienta excelente para lograrlo. En el proceso también aprendemos a manejar –además de la persistencia,– la cordialidad, la fe, la esperanza, la paciencia, el perdón, la misericordia, todas ellas, cosas con las que sabremos agradar.
Sé persistente. No desmayes ante las dificultades, sino, aprende de ellas e inténtalo de nuevo. El gran Thomas Alba Edison tuvo muchos intentos fallidos que superó con la persistencia. Una de sus frases famosas fue: “No he fracasado una vez mas. Solo he encontrado ya 10,000 maneras erróneas de lograrlo.”
Aléjate de las personas que desaniman; hazlas a un lado porque son piedras de tropiezo y distracción al logro de tus objetivos. Desecha las cosas vanas y a las personas que te hicieron daño en el pasado; no traigas a memoria resentimientos, frustraciones, engaños, tribulaciones y pesares, porque son un estorbo a tus planes, a tu progreso y a las metas que te has propuesto. Pero sobre todo, persiste, porque cuando lo haces, te acercas un poco más al éxito.
Rodrigo Urrego.
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January 10, 2012 10:58:28
Posted By Roy Urrego
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El bus estaba prácticamente lleno pero encontré un par de asientos disponibles y escogí el más apropiado a mi parecer.
Los buses en Houston son demorados, especialmente después de las 7 de la noche. Ya eran por cierto las 7:26 cuando llegué al paradero y, aun cuando no tuve que esperar mucho, el frio del invierno, movido por los vientos fuertes nocturnos, sumados a la indisposición del resfriado, crean la sensación de una espera que se hace interminable. Pero el bus llegó, y ahora ya estaba yo rumbo a casa, hambriento y cansado, con ganas de un plato de sopa caliente, deseoso de disfrutarla al lado de mi hijo Jonathan, a quien esperaba encontrar con su madre en casa, ya que no había ido a recogerme.
Sharon ha sido una persona bien especial. “Especial” en el buen sentido de la palabra, no tanto por su carácter ondeante e impredecible, pero cuando está de ”buenas pulgas” me trata como si fuese el rey en su vida. Este no es un día para saborear su presencia. Sharon me recuerda a mi madre en algunos aspectos de su carácter: Ella siempre estaba contenta y dispuesta a alegrar la vida de todo el mundo a su alrededor si tenía dinero en el bolso, pero cuando no había podido conseguir fondos, andaba “que se la llevaban los diablos” –ese fue siempre un dicho favorito de mi tía Herminia. Así, cuando ellas tienen dificultades monetarias no se puede esperar mucho, menos una caricia. Este es uno de esos días.
Yo trato de ayudar lo mejor que puedo con lo que se para tener al niño bañado, vestido y desayunado para cuando ella llega –aún sin bañarse, por supuesto,– a decidir que Jonathan no tiene la camisa adecuada o el pantalón que va con el color de la camisa. Pero al final, una hora más tarde salimos, dispuestos a llegar a tiempo a la escuela de nuestro hijo. Hoy, debido a la discusión que obviamente y sin falta se formó frente a lo que estábamos viviendo, opté por manejar el vehículo hasta mi lugar de trabajo y enviarla a dejar a Jonathan. Eso, por supuesto, es algo que ella odia, pero soy consciente de lo que hago y necesito retirarme cuando veo que estoy a punto de explotar.
No hablamos en todo el día. Ella entonces y como lo esperaba, no me recogió, de modo que debía tomar el bus para la casa. Y ahora estaba contemplando los rostros cansados de los demás pasajeros que, de seguro, me observaban pensando de mí como yo pensaba de ellos.
En el asiento de al frente estaba un hombre en sus 70’s, bien vestido para la ocasión, de barba blanca muy recortada, quien movía sus manos mientras balbuceaba en silencio, como hablando consigo mismo, tal vez recriminándose por una situación pasada cuyo resultado pudo haber sido mejor del obtenido. En el asiento opuesto, una mujer vestida de negro, con la cabeza cubierta por la extensión de su camiseta, hablaba en el teléfono en español, sin importarle sus comentarios y su acento salvadoreño.
Yo me sentí incómodo por la persona que estaba sentada al lado de la ventanilla, como ocupando asiento y medio, así que, inmediatamente noté el asiento opuesto desocupado, me apresuré a cambiarme. Noté que la persona que estaba al lado de la ventanilla era una señora de apariencia hispana. Parecía limpia, así que me sentí más cómodo.
De pronto, un hombre alto, negro y visitiendo una gabardina negra, entró al bus en una de las paradas del bus. Su apariencia era arrogante y su rostro mal-encarado miraba alrededor mientras se dirigía al primer asiento desocupado a mi izquierda.
En Estados Unidos he aprendido que a nadie se le debe mirar al rostro por mucho tiempo. Si la persona a quien estoy observando se da cuenta de mi mirada curiosa o intencionada, debo sonreírle en un gesto de saludo e inmediatamente retirar mi vista. Regularmente una sonrisa es regresada en respuesta al saludo y es todo, a menos que se pretenda establecer un encuentro verbal con la persona.
Transcurrieron solo un par de minutos cuando escuché sus gritos. (–continúa)
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January 10, 2012 10:58:28
Posted By Roy Urrego
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El hombre de la gabardina negra no parecía amigable como para establecer un saludo cordial y mucho menos ofrecerle o esperar una sonrisa de su parte, así que perdí mi mirada detrás de él, simulando mirar a través de la ventana del autobús mientras lo veía sentarse. Transcurrieron un par de minutos cuando escuché que el hombre gritaba, maldiciendo con insultos. Parecía dirigirse a la mujer de negro que seguía en el teléfono. Ella, sin interrumpir la conversación, gritó en inglés: “Shut Up!” (¡Cállese!).
El hombre vociferaba en voz baja insultos mientras la miraba insistentemente, como si le conociera. Ella procuraba ignorarlo. El hombre se puso de pié para ir hasta la entrada a depositar el dinero del peaje en la máquina traga-monedas. Mientas esto hacía, otro hombre de piel oscura y cabello ensortijado apareció desde atrás y vino a sentarse en la silla desocupada que estaba delante de mi. El individuo pareció consolar a la mujer insultada ofreciéndole su apoyo y seguridad mientras la mujer le explicaba que esta situación ya la había vivido antes con él.
El hombre de la gabardina regresó a su asiento. Observó al hombre de cabello ensortijado y le ofreció su puño, en gesto de saludo que fue correspondido. Súbitamente, el hombre de la gabardina, sentado, empezó a dar puñetazos contra el asiento y contra su muslo derecho en forma violenta. En ese instante y, asumiendo que la señora sentada a mi lado estaba a punto de ponerse de pié para bajarse, yo me paré del asiento y retrocedí unos pasos atrás mientras me asía del tubo pegado al techo del vehículo. El hombre me miró, como previniendo alguna acción de mi parte. Lo ignoré para evitar confrontaciones. Debido a que mi acompañante parecía no querer bajarse, opté por sentarme de nuevo. El hombre entonces me miró fijamente. Le sostuve la mirada en un gesto firme y seguro pero sereno, procurando calmarle. Eventualmente perdí de nuevo mi mirada a través de él y hacia la ventana. El hombre sacó una gigantesca navaja del bolsillo derecho de su gabardina, la abrió y la puso de nuevo en el bolsillo con su mano, como preparado para esgrimirla en cualquier momento.
No soy una persona nerviosa, pero sabía que debía prepararme para lo peor. Estaba desarmado y expuesto a que en un movimiento intempestivo y rápido el hombre me atacara. Entre el bolsillo interno de la chaqueta tenía el estuche de mis anteojos. No entiendo aún por qué, pero se me ocurrió escurrir mi mano por entre el pecho, simulando acomodar un arma entre un estuche. Tal vez he visto demasiadas películas de mi tema favorito –policías y criminales,– y pensé que eso amedrantaría en algo las adivinadas intenciones de mi pretendido atacante.
De pronto, el conductor detuvo el bus. Tenía en su mano un teléfono celular y, parándose de su asiento, se bajó del vehículo dejando la puerta abierta atrás de sí. Se paró frente al bus mientras continuaba en el teléfono. Los pasajeros observábamos, preguntándonos lo qué haría. El hombre de la gabardina se puso de pie y fue hasta la puerta de salida y, sin mirar para atrás, abandonó el bus y desapareció en la oscuraidad de la noche. Una mujer atrás de mí, pegada a su teléfono, hablaba descriptivamente de la situación, al parecer con la policía, otros comentaban que el conductor estaba hablando también con la policía.
Unos minutos más tarde el conductor subió de nuevo al bus y ¬¬arrancó para seguir su ruta. La mujer de negro hizo un par de comentarios más acerca del hombre y su rutinaria violencia cada vez que subía al bus de la ruta, pero yo ya estaba entre mis propios pensamientos, repitiendo mentalmente la escena.
Pude llegar a mi destino sin problemas. Sharon me tenía lista sus excusas para no recogerme las cuales acepté con su invitación a disfrutar de una humeante taza de sopa servida a la mesa. Fue una experiencia excitante y, –pensé– debo compartirla en mi blog con quienes gustan de leer mis escritos.
Rodrigo Urrego.
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January 7, 2012 01:00:04
Posted By Roy Urrego
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Escuchando un tema musical popular en la radio interpretado por Selena, artista mejicana fallecida hace algunos años (1995), y quien se hizo famosa por sus temas románticos, pensaba en otros artistas también ya desaparecidos: Sandro (2010), Oscar Golden (2008), Rodolfo Aicardi (2007), Elvis Presley (1977), Michael Jackson (2009), Carlos Gardel (1935), Facundo Cabral (2011), y otros no menos populares, quienes hicieron parte de nuestras vidas entreteniéndonos y sacándonos de momentos depresivos con palabras bellamente escritas en el viento, acompañadas de tonadas melódicas que en los momentos de soledad tarareamos.
Habrá de llegar el momento en que nos veamos obligados a abandonar esta vida dejando atrás todo, desde las ideas que defendimos hasta los miembros de familia que más amamos, las cosas materiales, recuerdos, tristezas, alegrías y un sinnúmero de situaciones que habrán de quedar atrás con nuestras huellas. Pero, ¿por cuánto tiempo seremos recordados? ¿Hicimos y dejamos algo en vida realmente importante y trascendental como para permanecer por algún tiempo en la memoria de los demás, por algún tiempo después de morir?
Tal vez no fue la intención de los famosos el serlo y dejar esa transcendencia, pero tampoco lo fue su partida, para algunos de ellos demasiado breve en el transcurso de su carrera.
Cavilando en lo que ha sido mi vida, llena de altibajos, éxitos, aplausos y críticas, trabajo incansable, pobreza, situaciones económicas, conformismo y dificultades financieras que, pesar de mis talentos y habilidades, difícilmente han podido sostenerme, mis metas han sido inalcanzables pero también inexcusables. Lo atribuyo a la mala administración del tiempo y a la poca dedicación dada a lo prioritario sobre lo distractivo. Mi vida ha sido ridículamente vana frente a lo que quise ser como hijo, como esposo, como padre, como empresario, como artista y, en fin, como persona.
Sin embargo, pienso que los propósitos de Dios en mi vida aún no están completos. Si mis hijos e hijas procreadas han sido el propósito de Dios y con ello ya se ha cumplido, ello sería la única razón para ser recordado en la historia de la humanidad. Aun así, ¿dónde queda la satisfacción personal de lo vivido?
En la medida en que vemos avanzar el tiempo sentimos que las horas se hacen más cortas. Queremos terminar en un día aquello para lo cual tuvimos un año. Como resultado, muchas cosas se ven empezadas y las que logramos terminar quedan mal hechas. El problema estriba, bajo mi apreciación, en que desde muy jóvenes poca o ninguna atención le damos al futuro. Pensamos que la vida es eterna, y llegar a los 50 años de edad es un trayecto para el cual falta mucho tiempo. Tristemente y cuando menos lo pensamos llegamos a los 30, a los 40, y de pronto ya estamos en la mitad del centenario, aun pensando como jóvenes, pero ya frustrados y tal vez desilusionados mientras evaluamos el tiempo irremediablemente perdido.
Los propósitos para el nuevo año deben empezar con la palabra “voluntad.” Alguien afirmó que “si quieres eliminar un hábito, deberás poner otro en su lugar”, lo cual exige voluntad personal. Un hábito no se elimina tampoco a medias o paso a paso. Si quieres que algo extraordinario suceda en tu vida, deberás hacer algo extraordinario, algo que nunca antes habías intentado o temiste enfrentar. Cultiva pensamientos positivos y constructivos desde el inicio de este año, y verás cambios a tu alrededor. No esperes que la felicidad y la paz lleguen a ti y te envuelvan porque esos son elementos que nadie te puede dar y deben salir de ti. Tus acciones reflejan tu manera de pensar.
Tal vez no seamos recordados a través de las melodías hermosamente escuchadas en las estaciones de radio, pero si nos proponemos a mejorar la imagen con el propósito de hacernos útiles quizás nos recuerden unos días más después de que nos vayamos eternamente.
Rodrigo Urrego
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January 2, 2012 06:08:46
Posted By Roy Urrego
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Lavando los platos esta mañana, pensaba en lo que escuchaba de niño respecto a que “lo que hagas repetidamente el último dia del año es lo que estarás haciendo durante el próximo año nuevo.” Tal vez haya algo de verdad en ello porque he lavado los platos todo el 2011...
Las tradiciones de fin de año curiosamente producen resultados, algunas veces impredecibles. Mi ex esposa acostumbra a tomar todo el dinero que tenga a la mano para empezar a contar billetes repetidamente, unos minutos antes de las 12 y hasta pasada la media noche. Asegura que es lo que hará durante el nuevo año y, observando hoy su estatus, no deja de asombrarme su éxito financiero! La pregunta es, si fue realmente el fruto de la fe con relación a los billetes.
En una ocasión fui invitado a un evento de celebración de fin de año en la iglesia. Le rogué a una amiga que fuera conmigo, en mi deseo de alejarla un poco de sus tradicionales “parrandas” con sus amigos. Decidió que no, y en cambio se quedaría con su familia esa noche para celebrar con ellos. Dos días más tarde la llamé para darle mis saludos de Año Nuevo. Me dijo, “tradicionalmente salgo muy vestida, entaconada y con maletas a caminar alrededor de la casa durante los últimos minutos del año, con la convicción de que durante el nuevo año viajaré largamente. En una de las vueltas me tropecé, me doblé un tobillo y me fracturé. Fui llevada de inmediato al hospital y ahora tengo un yeso en mi pie que cubre la mitad de la pierna.”
En un balance de lo ocurrido durante el año, no ha sido para mi el mejor pero tampoco el peor de todos. No pude conseguir un trabajo a pesar de mis intentos, pero he estado ocupado en lo que sé hacer. No pude continuar mis estudios, pero pude practicar cuanto aprendí en el colegio; terminamos el ministerio de educación que teníamos en los apartamentos y con el cual se nos pagaba la renta, pero fui llamado por mi exjefe a continuar con su proyecto de educación digital para la región de centro américa, para el cual me ofreció un apartamento gratis en el complejo del cual es propietario. Mi madre falleció el 15 de Octubre, pero ha terminado para ella el sufrimiento de tantos años esclavizada al penoso y no menos doloroso proceso de la diálisis.
Dios nos dice en Su Palabra que no estemos ansiosos ni preocupados por lo que habrá de venir (Mateo 6:25-26), pero también nos advierte que debemos estar atentos a Su voz y a Sus palabras (Isaías 28:23). A veces estamos más alerta a las tradiciones, a la fiestas, al engorde del marrano, a las fábulas y agüeros, que a la voz de Dios. Golpeamos con puños y a patadas puertas que no se han abierto ni tal vez jamás se abrirán, mientras a nuestro alrededor Dios abre puertas que ignoramos tercamente o en rechazo rebelde a lo que consideramos inadmisible o inapropiado para nuestras vidas.
Dios dice que nuestros pensamientos y planes no son los suyos (Isaías 55:8), y que El ha reservado para nosotros cosas grandes que no nos han sido aún reveladas (Jeremias 33:3). No es entonces a través de figuras formadas por el huevo en el vaso, la cuenta de los billetes o las caminatas a ciegas, como vamos a lograr lo anhelado en el año que comienza. Dios dice claramente que la clave es clamar a El, hablar con El en oración, entregándole y poniendo en El nuestra confianza.
Sea pues el 2012 un año pleno de satisfacciones y sucesos exitosos, con la firme convicción de que Dios está en control. En Su infinito amor y poder habrá de escucharte y hará en tu favor y para tu conveniencia cuanto has anhelado tener y le habrás de pedir en el nuevo año, todo en nombre de Su Hijo Jesucristo. Sus instrucciones están consignadas en el libro de Juan 14:13,14.
Un abrazo pleno de amor,
Rodrigo Urrego.
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