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								<lastBuildDate>Sun, 20 May 2012 07:56:52 GMT</lastBuildDate>
							
								<title><![CDATA[El Blog Personal de Roy Urrego]]></title>
							
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								<link><![CDATA[http://apps.royurrego.com/Blog/]]></link>
							
								<ttl><![CDATA[60]]></ttl>
							
								<description><![CDATA[]]></description>
							
								<docs><![CDATA[http://blogs.law.harvard.edu/tech/rss]]></docs>
							
								<pubDate>Sun, 20 May 2012 07:56:52 GMT</pubDate>
							
						<item>
							
											<description><![CDATA[<p>A cierto predicador, muy reconocido por su positivismo y exaltaci&oacute;n de los valores personales, se le pregunt&oacute;: &ldquo;Pastor, usted afirma que en cada ser de la Creaci&oacute;n existe algo de bueno, no importa lo malo que aparente ser, puede usted decirnos algo positive y de valor en el Diablo?&rdquo; El Pastor respondi&oacute;: &ldquo;Si. Hay algo apreciable y de valor en el Diablo y que todos debemos aprender y practicar: &lsquo;Persistencia&rsquo;.&rdquo;<br />
<br />
La persistencia es la insistencia en lograr nuestros objetivos sin desmayar, sin renunciar a los prop&oacute;sitos firmes de conseguir lo que nos hemos propuesto. Pero la fragilidad natural ante una reacci&oacute;n negativa cuando esperamos aceptaci&oacute;n, nos detiene y nos lleva a renunciar si escuchamos la palabra &ldquo;no&rdquo; como una respuesta cuando esper&aacute;bamos un &ldquo;si&rdquo; rotundo a la solicitud planteada.<br />
<br />
Podemos aplicar la persistencia cuando nos proponernos a aprender un idioma, al intentar conseguir una posici&oacute;n laboral o un trabajo. La persistencia, como la paciencia y la dedicaci&oacute;n, se hace necesaria cuando nos proponemos terminar lo que empezamos. La distracci&oacute;n, por su parte, es enemiga de la persistencia porque nos desv&iacute;a del objetivo haci&eacute;ndonos desmayar, debilitando nuestra voluntad y enfoque hacia las metas planeadas.<br />
<br />
En mi caso personal, no he encontrado jam&aacute;s una causa de distracci&oacute;n m&aacute;s fuerte y desanimante que el pasado. Y regularmente no es que pretendamos retraer las cosas viejas de la vida para revivirlas y convertirlas en piedras de tropiezo al futuro. Tenemos personas alrededor que lo hacen, gratis y sin necesidad de pedirlo.<br />
<br />
Dios dice claramente en Su Palabra, &ldquo;No os acord&eacute;is de las cosas pasadas, ni traig&aacute;is a memorial las cosas antiguas.&rdquo; (Isa&iacute;as 43:18) Y la raz&oacute;n es obvia, especialmente cuando las cosas que se recuerdan tienen que ver con acontecimientos negativos que conducen a la desesperanza, a crear conflictos, o que pueden producir efectos depresivos.<br />
<br />
En una de mis pel&iacute;culas favoritas de todos los tiempos, &ldquo;Groundhog Day,&rdquo; un hombre de car&aacute;cter hura&ntilde;o y desagradable a todo el mundo se despierta en la ma&ntilde;ana al d&iacute;a que ya vivi&oacute; ayer. Al principio se siente confundido, pero el suceso se repite dos o tres veces, hasta el punto de llevarlo a consultar a un siquiatra y sin ning&uacute;n resultado positivo. Eventualmente el hombre ve en lo que le sucede una conveniencia en vez de un problema y empieza a aprender de cada d&iacute;a acumulando las experiencias vividas que usa una y otra vez hasta mejorar su condici&oacute;n como persona entre los dem&aacute;s. Y justamente, debido a su car&aacute;cter dif&iacute;cil en el que nadie conf&iacute;a, se ve obligado a utilizar la herramienta m&aacute;s eficaz para su caso, cual es la persistencia.<br />
<br />
Es cierto que la vida nos presenta dificultades, pero a trav&eacute;s de ellas aprendemos. Para superar cada situaci&oacute;n dif&iacute;cil nos vemos en la necesidad de &ldquo;inventar&rdquo; soluciones. Las experiencias vividas sobre la misma situaci&oacute;n son una herramienta excelente para lograrlo. En el proceso tambi&eacute;n aprendemos a manejar &ndash;adem&aacute;s de la persistencia,&ndash; la cordialidad, la fe, la esperanza, la paciencia, el perd&oacute;n, la misericordia, todas ellas, cosas con las que sabremos agradar. <br />
<br />
S&eacute; persistente. No desmayes ante las dificultades, sino, aprende de ellas e int&eacute;ntalo de nuevo. El gran Thomas Alba Edison tuvo muchos intentos fallidos que super&oacute; con la persistencia. Una de sus frases famosas fue: <em>&ldquo;No he fracasado una vez mas. Solo he encontrado ya 10,000 maneras err&oacute;neas de lograrlo.&rdquo;</em> <br />
<br />
Al&eacute;jate de las personas que desaniman; hazlas a un lado porque son piedras de tropiezo y distracci&oacute;n al logro de tus objetivos. Desecha las cosas vanas&nbsp; y a las personas que te hicieron da&ntilde;o en el pasado; no traigas a memoria resentimientos, frustraciones, enga&ntilde;os, tribulaciones y pesares, porque son un estorbo a tus planes, a tu progreso y a las metas que te has propuesto. Pero sobre todo, <strong>persiste</strong>, porque cuando lo haces, te acercas un poco m&aacute;s al &eacute;xito.<br />
<br />
Rodrigo Urrego.</p>]]></description>
										
											<title><![CDATA[Persistencia]]></title>
										
											<link><![CDATA[http://apps.royurrego.com/Blog/?e=77218&d=04/11/2012&s=Persistencia]]></link>
										
											<guid><![CDATA[http://apps.royurrego.com/Blog/?e=77218&d=04/11/2012&s=Persistencia]]></guid>
										
											<pubDate>Wed, 11 Apr 2012 09:06:35 GMT</pubDate>
										
						</item>
					
						<item>
							
											<description><![CDATA[<p>El bus estaba pr&aacute;cticamente lleno pero encontr&eacute; un par de asientos disponibles y escog&iacute; el m&aacute;s apropiado a mi parecer.<br />
<br />
Los buses en Houston son demorados, especialmente despu&eacute;s de las 7 de la noche. Ya eran por cierto las 7:26 cuando llegu&eacute; al paradero y, aun cuando no tuve que esperar mucho, el frio del invierno, movido por los vientos fuertes nocturnos, sumados a la indisposici&oacute;n del resfriado, crean la sensaci&oacute;n de una espera que se hace interminable. Pero el bus lleg&oacute;, y ahora ya estaba yo rumbo a casa, hambriento y cansado, con ganas de un plato de sopa caliente, deseoso de disfrutarla al lado de mi hijo Jonathan, a quien esperaba encontrar con su madre en casa, ya que no hab&iacute;a ido a recogerme.<br />
<br />
Sharon ha sido una persona bien especial. &ldquo;Especial&rdquo; en el buen sentido de la palabra, no tanto por su car&aacute;cter ondeante e impredecible, pero cuando est&aacute; de &rdquo;buenas pulgas&rdquo; me trata como si fuese el rey en su vida. Este no es un d&iacute;a para saborear su presencia. Sharon me recuerda a mi madre en algunos aspectos de su car&aacute;cter: Ella siempre estaba contenta y dispuesta a alegrar la vida de todo el mundo a su alrededor si ten&iacute;a dinero en el bolso, pero cuando no hab&iacute;a podido conseguir fondos, andaba &ldquo;que se la llevaban los diablos&rdquo; &ndash;ese fue siempre un dicho favorito de mi t&iacute;a Herminia. As&iacute;, cuando ellas tienen dificultades monetarias no se puede esperar mucho, menos una caricia. Este es uno de esos d&iacute;as.<br />
<br />
Yo trato de ayudar lo mejor que puedo con lo que se para tener al ni&ntilde;o ba&ntilde;ado, vestido y desayunado para cuando ella llega &ndash;a&uacute;n sin ba&ntilde;arse, por supuesto,&ndash; a decidir que Jonathan no tiene la camisa adecuada o el pantal&oacute;n que va con el color de la camisa. Pero al final, una hora m&aacute;s tarde salimos, dispuestos a llegar a tiempo a la escuela de nuestro hijo. Hoy, debido a la discusi&oacute;n que obviamente y sin falta se form&oacute; frente a lo que est&aacute;bamos viviendo, opt&eacute; por manejar el veh&iacute;culo hasta mi lugar de trabajo y enviarla a dejar a Jonathan. Eso, por supuesto, es algo que ella odia, pero soy consciente de lo que hago y necesito retirarme cuando veo que estoy a punto de explotar.<br />
<br />
No hablamos en todo el d&iacute;a. Ella entonces y como lo esperaba, no me recogi&oacute;, de modo que deb&iacute;a tomar el bus para la casa. Y ahora estaba contemplando los rostros cansados de los dem&aacute;s pasajeros que, de seguro, me observaban pensando de m&iacute; como yo pensaba de ellos. <br />
<br />
En el asiento de al frente estaba un hombre en sus 70&rsquo;s, bien vestido para la ocasi&oacute;n, de barba blanca muy recortada, quien mov&iacute;a sus manos mientras balbuceaba en silencio, como hablando consigo mismo, tal vez recrimin&aacute;ndose por una situaci&oacute;n pasada cuyo resultado pudo haber sido mejor del obtenido. En el asiento opuesto, una mujer vestida de negro, con la cabeza cubierta por la extensi&oacute;n de su camiseta, hablaba en el tel&eacute;fono en espa&ntilde;ol, sin importarle sus comentarios y su acento salvadore&ntilde;o.<br />
<br />
Yo me sent&iacute; inc&oacute;modo por la persona que estaba sentada al lado de la ventanilla, como ocupando asiento y medio, as&iacute; que, inmediatamente not&eacute; el asiento opuesto desocupado, me apresur&eacute; a cambiarme. Not&eacute; que la persona que estaba al lado de la ventanilla era una se&ntilde;ora de apariencia hispana. Parec&iacute;a limpia, as&iacute; que me sent&iacute; m&aacute;s c&oacute;modo.<br />
<br />
De pronto, un hombre alto, negro y visitiendo una gabardina negra, entr&oacute; al bus en una de las paradas del bus. Su apariencia era arrogante y su rostro mal-encarado miraba alrededor mientras se dirig&iacute;a al primer asiento desocupado a mi izquierda. <br />
<br />
En Estados Unidos he aprendido que a nadie se le debe mirar al rostro por mucho tiempo. Si la persona a quien estoy observando se da cuenta de mi mirada curiosa o intencionada, debo sonre&iacute;rle en un gesto de saludo e inmediatamente retirar mi vista. Regularmente una sonrisa es regresada en respuesta al saludo y es todo, a menos que se pretenda establecer un encuentro verbal con la persona.<br />
<br />
Transcurrieron solo un par de minutos cuando escuch&eacute; sus gritos. (&ndash;contin&uacute;a)</p>]]></description>
										
											<title><![CDATA[El hombre de la gabardina negra (1)]]></title>
										
											<link><![CDATA[http://apps.royurrego.com/Blog/?e=74509&d=01/10/2012&s=El%20hombre%20de%20la%20gabardina%20negra%20%281%29]]></link>
										
											<guid><![CDATA[http://apps.royurrego.com/Blog/?e=74509&d=01/10/2012&s=El%20hombre%20de%20la%20gabardina%20negra%20%281%29]]></guid>
										
											<pubDate>Tue, 10 Jan 2012 10:58:28 GMT</pubDate>
										
						</item>
					
						<item>
							
											<description><![CDATA[<p>El hombre de la gabardina negra no parec&iacute;a amigable como para establecer un saludo cordial y mucho menos ofrecerle o esperar una sonrisa de su parte, as&iacute; que perd&iacute; mi mirada detr&aacute;s de &eacute;l, simulando mirar a trav&eacute;s de la ventana del autob&uacute;s mientras lo ve&iacute;a sentarse. Transcurrieron un par de minutos cuando escuch&eacute; que el hombre gritaba, maldiciendo con insultos. Parec&iacute;a dirigirse a la mujer de negro que segu&iacute;a en el tel&eacute;fono. Ella, sin interrumpir la conversaci&oacute;n, grit&oacute; en ingl&eacute;s: <em>&ldquo;Shut Up!&rdquo;</em> (&iexcl;C&aacute;llese!).<br />
<br />
El hombre vociferaba en voz baja insultos mientras la miraba insistentemente, como si le conociera. Ella procuraba ignorarlo. El hombre se puso de pi&eacute; para ir hasta la entrada a depositar el dinero del peaje en la m&aacute;quina traga-monedas. Mientas esto hac&iacute;a, otro hombre de piel oscura y cabello ensortijado apareci&oacute; desde atr&aacute;s y vino a sentarse en la silla desocupada que estaba delante de mi. El individuo pareci&oacute; consolar a la mujer insultada ofreci&eacute;ndole su apoyo y seguridad mientras la mujer le explicaba que esta situaci&oacute;n ya la hab&iacute;a vivido antes con &eacute;l.<br />
<br />
El hombre de la gabardina regres&oacute; a su asiento. Observ&oacute; al hombre de cabello ensortijado y le ofreci&oacute; su pu&ntilde;o, en gesto de saludo que fue correspondido. S&uacute;bitamente, el hombre de la gabardina, sentado, empez&oacute; a dar pu&ntilde;etazos contra el asiento y contra su muslo derecho en forma violenta. En ese instante y, asumiendo que la se&ntilde;ora sentada a mi lado estaba a punto de ponerse de pi&eacute; para bajarse, yo me par&eacute; del asiento y retroced&iacute; unos pasos atr&aacute;s mientras me as&iacute;a del tubo pegado al techo del veh&iacute;culo. El hombre me mir&oacute;, como previniendo alguna acci&oacute;n de mi parte. Lo ignor&eacute; para evitar confrontaciones. Debido a que mi acompa&ntilde;ante parec&iacute;a no querer bajarse, opt&eacute; por sentarme de nuevo. El hombre entonces me mir&oacute; fijamente. Le sostuve la mirada en un gesto firme y seguro pero sereno, procurando calmarle. Eventualmente perd&iacute; de nuevo mi mirada a trav&eacute;s de &eacute;l y hacia la ventana. El hombre sac&oacute; una gigantesca navaja del bolsillo derecho de su gabardina, la abri&oacute; y la puso de nuevo en el bolsillo con su mano, como preparado para esgrimirla en cualquier momento.<br />
<br />
No soy una persona nerviosa, pero sab&iacute;a que deb&iacute;a prepararme para lo peor. Estaba desarmado y expuesto a que en un movimiento intempestivo y r&aacute;pido el hombre me atacara. Entre el bolsillo interno de la chaqueta ten&iacute;a el estuche de mis anteojos. No entiendo a&uacute;n por qu&eacute;, pero se me ocurri&oacute; escurrir mi mano por entre el pecho, simulando acomodar un arma entre un estuche. Tal vez he visto demasiadas pel&iacute;culas de mi tema favorito &ndash;polic&iacute;as y criminales,&ndash; y pens&eacute; que eso amedrantar&iacute;a en algo las adivinadas intenciones de mi pretendido atacante.<br />
<br />
De pronto, el conductor detuvo el bus. Ten&iacute;a en su mano un tel&eacute;fono celular y, par&aacute;ndose de su asiento, se baj&oacute; del veh&iacute;culo dejando la puerta abierta atr&aacute;s de s&iacute;. Se par&oacute; frente al bus mientras continuaba&nbsp;en el tel&eacute;fono. Los pasajeros observ&aacute;bamos, pregunt&aacute;ndonos lo qu&eacute; har&iacute;a. El hombre de la gabardina se puso de pie y fue hasta la puerta de salida y, sin mirar para atr&aacute;s, abandon&oacute; el bus y desapareci&oacute; en la oscuraidad de la noche. Una mujer atr&aacute;s de m&iacute;, pegada a su tel&eacute;fono, hablaba descriptivamente de la situaci&oacute;n, al parecer con la polic&iacute;a, otros comentaban que el conductor estaba hablando tambi&eacute;n con la polic&iacute;a. <br />
<br />
Unos minutos m&aacute;s tarde el conductor subi&oacute; de nuevo al bus y &not;&not;arranc&oacute; para seguir su ruta. La mujer de negro hizo un par de comentarios m&aacute;s acerca del hombre y su rutinaria violencia cada vez que sub&iacute;a al bus de la ruta, pero yo ya estaba entre mis propios pensamientos, repitiendo mentalmente la escena. <br />
<br />
Pude llegar a mi destino sin problemas. Sharon me ten&iacute;a lista sus excusas para no recogerme las cuales acept&eacute; con su invitaci&oacute;n a disfrutar de una humeante taza de sopa servida a la mesa. Fue una experiencia excitante y, &ndash;pens&eacute;&ndash; debo compartirla en mi blog con quienes gustan de leer mis escritos.<br />
<br />
Rodrigo Urrego.</p>]]></description>
										
											<title><![CDATA[El hombre de la gabardina negra (2)]]></title>
										
											<link><![CDATA[http://apps.royurrego.com/Blog/?e=74511&d=01/10/2012&s=El%20hombre%20de%20la%20gabardina%20negra%20%282%29]]></link>
										
											<guid><![CDATA[http://apps.royurrego.com/Blog/?e=74511&d=01/10/2012&s=El%20hombre%20de%20la%20gabardina%20negra%20%282%29]]></guid>
										
											<pubDate>Tue, 10 Jan 2012 10:58:28 GMT</pubDate>
										
						</item>
					
						<item>
							
											<description><![CDATA[<p>Escuchando un tema musical popular en la radio interpretado por Selena, artista mejicana fallecida hace algunos a&ntilde;os (1995), y quien se hizo famosa por sus temas rom&aacute;nticos, pensaba en otros artistas tambi&eacute;n ya desaparecidos: Sandro (2010), Oscar Golden (2008), Rodolfo Aicardi (2007), Elvis Presley (1977), Michael Jackson (2009),&nbsp; Carlos Gardel (1935), Facundo Cabral (2011), y otros no menos populares, quienes hicieron parte de nuestras vidas entreteni&eacute;ndonos y sac&aacute;ndonos de momentos depresivos con palabras bellamente escritas en el viento, acompa&ntilde;adas de tonadas mel&oacute;dicas que en los momentos de soledad tarareamos.<br />
<br />
Habr&aacute; de llegar el momento en que nos veamos obligados a abandonar esta vida dejando atr&aacute;s todo, desde las ideas que defendimos hasta los miembros de familia que m&aacute;s amamos, las cosas materiales, recuerdos, tristezas, alegr&iacute;as y un sinn&uacute;mero de situaciones que habr&aacute;n de quedar atr&aacute;s con nuestras huellas. Pero, &iquest;por cu&aacute;nto tiempo seremos recordados? &iquest;Hicimos y dejamos algo en vida realmente importante y trascendental como para permanecer por alg&uacute;n tiempo en la memoria de los dem&aacute;s, por alg&uacute;n tiempo despu&eacute;s de morir?<br />
<br />
Tal vez no fue la intenci&oacute;n de los famosos el serlo y dejar esa transcendencia, pero tampoco lo fue su partida, para algunos de ellos demasiado breve en el transcurso de su carrera.<br />
<br />
Cavilando en lo que ha sido mi vida, llena de altibajos, &eacute;xitos, aplausos y cr&iacute;ticas, trabajo incansable, pobreza, situaciones econ&oacute;micas, conformismo y dificultades financieras que, pesar de mis talentos y habilidades, dif&iacute;cilmente han podido sostenerme, mis metas han sido inalcanzables pero tambi&eacute;n inexcusables. Lo atribuyo a la mala administraci&oacute;n del tiempo y a la poca dedicaci&oacute;n dada a lo prioritario sobre lo distractivo. Mi vida ha sido rid&iacute;culamente vana frente a lo que quise ser como hijo, como esposo, como padre, como empresario, como artista y, en fin, como persona.<br />
<br />
Sin embargo, pienso que los prop&oacute;sitos de Dios en mi vida a&uacute;n no est&aacute;n completos. Si mis hijos e hijas procreadas han sido el prop&oacute;sito de Dios y con ello ya se ha cumplido, ello ser&iacute;a la &uacute;nica raz&oacute;n para ser recordado en la historia de la humanidad. Aun as&iacute;, &iquest;d&oacute;nde queda la satisfacci&oacute;n personal de lo vivido?<br />
<br />
En la medida en que vemos avanzar el tiempo sentimos que las horas se hacen m&aacute;s cortas. Queremos terminar en un d&iacute;a aquello para lo cual tuvimos un a&ntilde;o. Como resultado, muchas cosas se ven empezadas y las que logramos terminar quedan mal hechas. El problema estriba, bajo mi apreciaci&oacute;n, en que desde muy j&oacute;venes poca o ninguna atenci&oacute;n le damos al futuro. Pensamos que la vida es eterna, y llegar a los 50 a&ntilde;os de edad es un trayecto para el cual falta mucho tiempo. Tristemente y cuando menos lo pensamos llegamos a los 30, a los 40, y de pronto ya estamos en la mitad del centenario, aun pensando como j&oacute;venes, pero ya frustrados y tal vez desilusionados mientras evaluamos el tiempo irremediablemente perdido.<br />
<br />
Los prop&oacute;sitos para el nuevo a&ntilde;o deben empezar con la palabra &ldquo;voluntad.&rdquo; Alguien afirm&oacute; que &ldquo;si quieres eliminar un h&aacute;bito, deber&aacute;s poner otro en su lugar&rdquo;, lo cual exige voluntad personal. Un h&aacute;bito no se elimina tampoco a medias o paso a paso. Si quieres que algo extraordinario suceda en tu vida, deber&aacute;s hacer algo extraordinario, algo que nunca antes hab&iacute;as intentado o temiste enfrentar. Cultiva pensamientos positivos y constructivos desde el inicio de este a&ntilde;o, y ver&aacute;s cambios a tu alrededor. No esperes que la felicidad y la paz lleguen a ti y te envuelvan porque esos son elementos que nadie te puede dar y deben salir de ti. Tus acciones reflejan tu manera de pensar.<br />
<br />
Tal vez no seamos recordados a trav&eacute;s de las melod&iacute;as hermosamente escuchadas en las estaciones de radio, pero si nos proponemos a mejorar la imagen con el prop&oacute;sito de hacernos &uacute;tiles quiz&aacute;s nos recuerden unos d&iacute;as m&aacute;s despu&eacute;s de que nos vayamos eternamente.<br />
<br />
Rodrigo Urrego</p>]]></description>
										
											<title><![CDATA[Los Propósitos Para El Nuevo Año]]></title>
										
											<link><![CDATA[http://apps.royurrego.com/Blog/?e=74442&d=01/07/2012&s=Los%20Prop%C3%B3sitos%20Para%20El%20Nuevo%20A%C3%B1o]]></link>
										
											<guid><![CDATA[http://apps.royurrego.com/Blog/?e=74442&d=01/07/2012&s=Los%20Prop%C3%B3sitos%20Para%20El%20Nuevo%20A%C3%B1o]]></guid>
										
											<pubDate>Sat, 07 Jan 2012 01:00:04 GMT</pubDate>
										
						</item>
					
						<item>
							
											<description><![CDATA[<p>Lavando los platos esta ma&ntilde;ana, pensaba en lo que escuchaba de ni&ntilde;o respecto a que <em>&ldquo;lo que hagas repetidamente el &uacute;ltimo dia del a&ntilde;o es lo que estar&aacute;s haciendo durante el pr&oacute;ximo a&ntilde;o nuevo.&rdquo;&nbsp;</em> Tal vez haya algo de verdad en ello porque he lavado los platos todo el 2011...<br />
<br />
Las tradiciones de fin de a&ntilde;o curiosamente producen resultados, algunas veces impredecibles. Mi ex esposa acostumbra a tomar todo el dinero que tenga a la mano para empezar a contar billetes repetidamente, unos minutos antes de las 12 y hasta pasada la media noche. Asegura que es lo que har&aacute; durante el nuevo a&ntilde;o y, observando hoy su estatus, no deja de asombrarme su &eacute;xito financiero! La pregunta es, si fue realmente el fruto de la fe con relaci&oacute;n a los billetes.<br />
<br />
En una ocasi&oacute;n fui invitado a un evento de celebraci&oacute;n de fin de a&ntilde;o en la iglesia. Le rogu&eacute; a una amiga que fuera conmigo, en mi deseo de alejarla un poco de sus tradicionales &ldquo;<em>parrandas</em>&rdquo; con sus amigos. Decidi&oacute; que no, y en cambio se quedar&iacute;a con su familia esa noche para celebrar con ellos. Dos d&iacute;as m&aacute;s tarde la llam&eacute; para darle mis saludos de A&ntilde;o Nuevo. Me dijo, <em>&ldquo;tradicionalmente salgo muy vestida, entaconada y con maletas a caminar alrededor de la casa durante los &uacute;ltimos minutos del a&ntilde;o, con la convicci&oacute;n de que durante el nuevo a&ntilde;o viajar&eacute; largamente. En una de las vueltas me tropec&eacute;, me dobl&eacute; un tobillo y me fractur&eacute;. Fui llevada de inmediato al hospital y ahora tengo un yeso en mi pie que cubre la mitad de la pierna.&rdquo;</em><br />
<br />
En un balance de lo ocurrido durante el a&ntilde;o, no ha sido para mi el mejor pero tampoco el peor de todos. No pude conseguir un trabajo a pesar de mis intentos, pero he estado ocupado en lo que s&eacute; hacer. No pude continuar mis estudios, pero pude practicar cuanto aprend&iacute; en el colegio; terminamos el ministerio de educaci&oacute;n que ten&iacute;amos en los apartamentos y con el cual se nos pagaba la renta, pero fui llamado por mi exjefe a continuar con su proyecto de educaci&oacute;n digital para la regi&oacute;n de centro am&eacute;rica, para el cual me ofreci&oacute; un apartamento gratis en el complejo del cual es propietario. Mi madre falleci&oacute; el 15 de Octubre, pero ha terminado para ella el sufrimiento de tantos a&ntilde;os esclavizada al penoso y no menos doloroso proceso de la di&aacute;lisis.<br />
<br />
Dios nos dice en Su Palabra que no estemos ansiosos ni preocupados por lo que habr&aacute; de venir (Mateo 6:25-26), pero tambi&eacute;n nos advierte que <strong>debemos estar atentos a Su voz y a Sus palabras</strong> (Isa&iacute;as 28:23).&nbsp; A veces estamos m&aacute;s alerta a las tradiciones, a la fiestas, al engorde del marrano, a las f&aacute;bulas y ag&uuml;eros, que a la voz de Dios. Golpeamos con pu&ntilde;os y a patadas puertas que no se han abierto ni tal vez jam&aacute;s se abrir&aacute;n, mientras a nuestro alrededor Dios abre puertas que ignoramos tercamente o en rechazo rebelde a lo que consideramos inadmisible o inapropiado para nuestras vidas.<br />
<br />
Dios dice que <strong>nuestros pensamientos y planes no son los suyos</strong> (Isa&iacute;as 55:8), y que El ha reservado para nosotros <strong>cosas grandes que no nos han sido a&uacute;n reveladas</strong> (Jeremias 33:3). No es entonces a trav&eacute;s de figuras formadas por el huevo en el vaso, la cuenta de los billetes o las caminatas a ciegas, como vamos a lograr lo anhelado en el a&ntilde;o que comienza. Dios dice claramente que la clave es clamar a El, hablar con El en oraci&oacute;n, entreg&aacute;ndole y poniendo en El nuestra confianza.<br />
<br />
Sea pues el 2012 un a&ntilde;o pleno de satisfacciones y sucesos exitosos, con la firme convicci&oacute;n de que Dios est&aacute; en control. En Su infinito amor y poder habr&aacute; de escucharte y har&aacute; en tu favor y para tu conveniencia cuanto has anhelado tener y le habr&aacute;s de pedir en el nuevo a&ntilde;o, todo en nombre de Su Hijo Jesucristo. Sus instrucciones est&aacute;n consignadas en el libro de Juan 14:13,14. <br />
<br />
Un abrazo pleno de amor,<br />
Rodrigo Urrego.</p>]]></description>
										
											<title><![CDATA[Celebremos Felizmente Juntos Un Nuevo Año]]></title>
										
											<link><![CDATA[http://apps.royurrego.com/Blog/?e=74345&d=01/02/2012&s=Celebremos%20Felizmente%20Juntos%20Un%20Nuevo%20A%C3%B1o]]></link>
										
											<guid><![CDATA[http://apps.royurrego.com/Blog/?e=74345&d=01/02/2012&s=Celebremos%20Felizmente%20Juntos%20Un%20Nuevo%20A%C3%B1o]]></guid>
										
											<pubDate>Mon, 02 Jan 2012 06:08:46 GMT</pubDate>
										
						</item>
					
						<item>
							
											<description><![CDATA[<p>Cuando aquellos a quienes amamos en vida se van para siempre, en nuestros momentos de soledad percibimos su presencia mediante recuerdos imborrables.<br />
<br />
En este a&ntilde;o que termina varios miembros de la familia tambi&eacute;n se nos han ido, pero&nbsp; han dejando en nosotros sus experiencias, ense&ntilde;anzas, h&aacute;bitos y costumbres que de ni&ntilde;os aprendimos a su lado. Aunque pareciera que les ignoramos a causa de las constantes ocupaciones, la distancia o resentimientos del pasado, las huellas&nbsp; dejadas tienen que ver con nuestra crianza, la educaci&oacute;n o el natural crecimiento y desarrollo f&iacute;sico.<br />
<br />
Hoy record&eacute; a Franklin, el esposo de mi t&iacute;a Lucila. Mientras viv&iacute;an con nosotros en la misma casa, un d&iacute;a, haciendo apuestas, trat&aacute;bamos de tumbar una colilla de cigarrillo convenientemente puesta sobre una matera sostenida a la pared de ladrillos del patio de la casa. Yo acababa de adquirir un rifle de copas y disfrutaba haciendo mis demostraciones de &ldquo;punter&iacute;a.&rdquo;<br />
<br />
<img alt="Franklin, Roy y el Turpial" target="_new" src="/blog/upload/r/o/royurrego.com/5ed9af8314a39d3c0885bf81951e6e2f.jpg" /><br />
A unos dos metros de la planta colgaba tambi&eacute;n una jaula hecha de alambre en la que jugaba inquieto un bello turpial de plumajes amarillos y negros. Tal vez present&iacute;a el peligro al que lo est&aacute;bamos exponiendo con nuestro juego, pero nadie parec&iacute;a percatarse de sus aleteos nerviosos.<br />
<br />
Si bien recuerdo, dispararon el rifle en turno mis t&iacute;os Eduardo y Mario, luego mi primo Alvaro. No pudieron atinarle a la colilla. Era ahora mi turno. Apunt&eacute; cuidadosamente y dispar&eacute;. La colilla vol&oacute; en pedazos al aire. Alguien grit&oacute;: &ldquo;&iexcl;El p&aacute;jaro!&rdquo;. La copita de plomo hab&iacute;a tumbado el trozo de cigarrillo pero en su trayectoria peg&oacute; contra la pared, rebot&oacute; en ella, y finalmente entr&oacute; a la jaula incrust&aacute;ndose en la cabeza del turpial, que ahora se mov&iacute;a tirado sobre su espalda en el piso de su encierro, moviendo las patas en el aire, como tratando de aferrarse a la vida que se le escapaba.<br />
<br />
Franklin coleccionaba aves tropicales y, entre un sinsonte, dos pericos, un canario y el turpial, este &uacute;ltimo su favorito. A la llegada del trabajo como Agente Viajero que fue toda la vida, su mayor descanso consist&iacute;a en hablar con los p&aacute;jaros mientras los alimentaba y les limpiaba las jaulas. A veces no regresaba en&nbsp;semanas, pero esta vez solo le tom&oacute; un par de d&iacute;as en aparecerse en casa. No s&eacute; si fue el enojo causado por la noticia o algo que ya ten&iacute;a planeado, pero esa misma semana se march&oacute; con la familia rumbo a la ciudad de Bogot&aacute;. Supe de ellos muchos a&ntilde;os despu&eacute;s, cuando ya viv&iacute;an en la Costa Atl&aacute;ntica.<br />
<br />
La vida se nos hace m&aacute;s breve cuando los a&ntilde;os se vienen encima. De j&oacute;venes nunca apreciamos el tiempo de los dem&aacute;s y mucho menos su compa&ntilde;&iacute;a. Las ense&ntilde;anzas y experiencias que procuran compartir con nosotros para evitarnos frustraciones son cosas que no queremos escuchar ni nos interesa saber. Nuestra soledad, sin embargo, no es indiferente a los m&aacute;s &iacute;ntimos pensamientos y mucho menos a los m&aacute;s remotos recuerdos. Traemos a la memoria a las personas con sus dichos, sus costumbres, sus momentos m&aacute;s felices, sus tristezas, angustias y temores; aquellas cosas que de manera confidencial nos compartieron; secretos que prometimos no revelar nunca y, por supuesto, ense&ntilde;anzas que retraemos y usamos en momentos cr&iacute;ticos.<br />
<br />
Haciendo una lista de aquellos que estuvieron a mi lado cuando ni&ntilde;o y luego de joven, recuerdo a familiares y amigos de quienes aprend&iacute; a vivir. Han sido muchas las cosas que alguna vez he tenido que utilizar para superar situaciones que, de otra manera, hubiesen sido un obst&aacute;culo para el resto de mi vida.<br />
<br />
En memoria de mis abuelos, mis amigos desaparecidos, mis t&iacute;os Franklin y Abad; mis primos Martha Elena, Hermes y Alvaro y, muy especialmente, mi madre. Gracias. Dios les guarde eternamente ante Su gloriosa presencia.<br />
<br />
Rodrigo Urrego.</p>]]></description>
										
											<title><![CDATA[Memorias de la vida que se reviven]]></title>
										
											<link><![CDATA[http://apps.royurrego.com/Blog/?e=73889&d=12/13/2011&s=Memorias%20de%20la%20vida%20que%20se%20reviven]]></link>
										
											<guid><![CDATA[http://apps.royurrego.com/Blog/?e=73889&d=12/13/2011&s=Memorias%20de%20la%20vida%20que%20se%20reviven]]></guid>
										
											<pubDate>Tue, 13 Dec 2011 03:20:33 GMT</pubDate>
										
						</item>
					
						<item>
							
											<description><![CDATA[<p>Hab&iacute;a una vez una hormiguita muy caminadora. Sus caminatas las hac&iacute;a sola, porque admiraba la naturaleza y disfrutaba de sus propios pensamientos y conclusiones. Le molestaba salir con otras hormigas porque cada una de ellas hablaba solo de sus gustos y conveniencias personales sin escuchar a las dem&aacute;s, as&iacute; que para evitar discusiones, prefer&iacute;a asumir que su mejor compa&ntilde;&iacute;a era ella misma.<br />
<br />
Una ma&ntilde;ana, mientras caminaba, se vio bloqueada por una rana. El animal la observaba con detenimiento pero ella no se hab&iacute;a percatado de su presencia.<br />
<br />
&ndash;Qu&eacute; haces en mi camino? &ndash;pregunt&oacute; la hormiga a la rana. La rana cerraba y abr&iacute;a los ojos mientras continuaba observando a la hormiga. La hormiga continu&oacute; hablando. &ndash;Debes saber que este es mi trayecto diario y no me gusta ver estorbos en mi camino. <em>&iexcl;Ap&aacute;rtate que debo pasar!<br />
</em><br />
Si decir una palabra, la rana estir&oacute; aperezadamente una de sus patas y la puso encima de la hormiga, quien empez&oacute; a respirar con dificultad mientras trataba in&uacute;tilmente de liberarse.<br />
<br />
Minutos m&aacute;s tarde, cansada por el esfuerzo para tratar de levantar la patota que la aplastaba, la hormiguita no tuvo otro remedio que darse por vencida. Levant&oacute; con dificultad su cabeza para mirar a la rana en un gesto de impotencia.<br />
<br />
Mir&aacute;ndole fijamente a los ojos, la rana habl&oacute; as&iacute; a la hormiga: &quot;Escucha, peque&ntilde;o insecto: En el mundo de los animales, los m&aacute;s grandes dominan. Y &quot;m&aacute;s grandes&quot;, no necesariamente significa tama&ntilde;o, pero sabidur&iacute;a e inteligencia. T&uacute; no tienes tama&ntilde;o, pero tu inteligencia debes usarla con sabidur&iacute;a.&quot; En ese mismo instante una mosca pas&oacute; delante de la rana, quien con extraordinaria rapidez estir&oacute; su lengua tan larga como un cord&oacute;n el&aacute;stico y la atrap&oacute;, retray&eacute;ndola hacia su bocaza. La rana trag&oacute; el apetitoso bocado y continu&oacute; hablando.<br />
<br />
&quot;Dios ha prove&iacute;do de inteligencia a todo ser viviente, a fin de que sobreviva en medio de la jungla y el resto de los animales que la habitan, pero si la mosca que acabo de engullir hubiese actuado con sabidur&iacute;a, habr&iacute;a puesto atenci&oacute;n a la trayectoria de su vuelo y no hubiese pasado frente a un animal que se alimenta de los desorientados insectos que puede capturar en vuelo.&quot;<br />
<br />
Aun cuando quisiera argumentar sobre lo que escuchaba, la hormiga se sent&iacute;a inmovilizada debajo de la pata de la rana.<br />
<br />
Ella continu&oacute; hablando: &quot;&iquest;Ves la laguna a tu izquierda? En ella habita un cocodrilo. Ambos hemos vivido en ese sitio por a&ntilde;os. Hemos establecido una amistad linda, pero jam&aacute;s me pondr&iacute;a frente a &eacute;l mientras se asolea con la boca abierta, aparentemente dormido. Ser&iacute;a un bocado perfecto en su vientre, as&iacute; &eacute;l me haya asegurado que nunca se comer&iacute;a a un amigo.<br />
<br />
&quot;Admira la belleza de la creaci&oacute;n pero est&aacute; atenta a lo que sucede a tu alrededor. Vigila tus amistades, porque entre aquellos que te rodean existe siempre alguien cuyas intenciones difieren de lo que buscas en ellos. No te dejes ahogar por la belleza de lo que te rodea porque, aun cuando todo fue creado para ti, puedes ver errores producidos tan solo por tu mente. Si esperas perfecci&oacute;n en lo que ves, tendr&aacute;s que crearla tu misma con prudencia, con voluntad, con sabidur&iacute;a y con la confianza absoluta de que podr&aacute;s lograrla.<br />
<br />
&quot;Ahora vete. Y si ves un tropiezo en tu camino, eval&uacute;a inteligentemente tus opciones y determina lo que puedes hacer con lo que eres y con lo tienes, proyect&aacute;ndote hacia las consecuencias de tu determinaci&oacute;n y decisiones, porque hay momentos en la vida en los que no podr&aacute;s marchar atr&aacute;s para deshacer lo hecho.&quot;<br />
<br />
La rana levant&oacute; cuidadosamente su pata liberando el cuerpo de la hormiguita quien, poni&eacute;ndose de inmediato en pie, sacudi&oacute; su cuerpo mallugado y mir&oacute; a la rana en un gesto de agradecimiento. La rana le sonri&oacute; pero no se movi&oacute; de su sitio. La hormiga en cambio, humildemente y devolviendo la sonrisa, gir&oacute; hacia su derecha buscando un nuevo trecho para pasar. Hab&iacute;a comprendido claramente el mensaje.</p>
<p>Rodrigo Urrego</p>]]></description>
										
											<title><![CDATA[La Hormiga Inteligente]]></title>
										
											<link><![CDATA[http://apps.royurrego.com/Blog/?e=72828&d=11/09/2011&s=La%20Hormiga%20Inteligente]]></link>
										
											<guid><![CDATA[http://apps.royurrego.com/Blog/?e=72828&d=11/09/2011&s=La%20Hormiga%20Inteligente]]></guid>
										
											<pubDate>Wed, 09 Nov 2011 02:15:15 GMT</pubDate>
										
						</item>
					
						<item>
							
											<description><![CDATA[<p>&nbsp;&nbsp;La vida es hermosa desde todo punto de vista. Es un milagro y jam&aacute;s he escuchado de alguien que reciba un milagro con desagrado. La muerte, como una culminaci&oacute;n de la vida, es contrariamente desagradable. Nadie la espera, nadie la acepta, nadie la desea, no se recibe con gozo.&nbsp; Cuando desde joven le insist&iacute;a a mi madre renunciar a su h&aacute;bito del cigarrillo, ella sol&iacute;a decir: &ldquo;<em>Hijo, de alguna cosa nos tenemos que morir</em>&rdquo;, lo cual es cierto pero, &iquest;en qu&eacute; forma moriremos? &iquest;De qu&eacute;? &iquest;Qu&eacute; tiempo tomar&aacute; el proceso<br />
<br />
&nbsp;&nbsp;Hace muchos a&ntilde;os vi una pel&iacute;cula que&nbsp;trataba del experimento hecho por un grupo de cient&iacute;ficos que induc&iacute;an sue&ntilde;o profundo en dos personas y, mediante sensores&nbsp; electr&oacute;nicos conectados a la cabeza, estimulaban un &ldquo;encuentro&rdquo; entre las dos partes.&nbsp; Eventualmente el experimento dio resultado y fue&nbsp;usado para eliminar temores, adiciones o problemas s&iacute;quicos en individuos afectados por su pasado y que, por alguna raz&oacute;n, no hab&iacute;an podido ser curados de ninguna forma. Pero&nbsp;en todo, m&aacute;s trat&aacute;ndose de seres humanos, la maldad tiene que aflorar por alg&uacute;n lado, y a uno de los cient&iacute;ficos le dio por ensayar la muerte durante el sue&ntilde;o, usando para ello el elemento m&aacute;s temido por sus objetivos. La pel&iacute;cula ense&ntilde;aba que si se muere durante el sue&ntilde;o, se muere f&iacute;sicamente<br />
<br />
&nbsp;&nbsp;Anoche tuve un sue&ntilde;o en el que me vi muriendo. Sin m&aacute;s detalles, despert&eacute; en la ma&ntilde;ana recordando con temor lo sucedido. No coment&eacute; nada al respecto y me prepar&eacute; para llevar a mi hijo a la escuela. Como suelo hacerlo, antes de encender el veh&iacute;culo, or&eacute; a Dios por protecci&oacute;n, agradeci&eacute;ndole por nuestras vidas y tom&eacute; la ruta acostumbrada para llegar al lugar.<br />
<br />
&nbsp;&nbsp;La noche anterior&nbsp; la humedad hab&iacute;a opacado al extremo las ventanas del&nbsp;destartalado Volkswagen que manejo. Solo uno de los limpia-brisas trabaja,&nbsp;pero estaba tarde y no tom&eacute; el tiempo para salir a limpiar el vidrio, as&iacute; que me arriesgu&eacute; a lo peor. A la mitad del camino, durante el cruce de una se&ntilde;al de parada, mir&eacute; a mi izquierda, esperando por el despeje de la v&iacute;a antes de cruzar la traficada avenida. Cuando estuvo libre mir&eacute; a mi derecha asegur&aacute;ndome de poder continuar. Un enorme bus estaba a punto de terminar su cruce y, aparentemente, ning&uacute;n otro carro ven&iacute;a detr&aacute;s de &eacute;l. Continu&eacute; manejando hasta el centro de la calle y, cuando me dispon&iacute;a a pasar por detr&aacute;s del bus, un peque&ntilde;o veh&iacute;culo, al cual nunca vi debido a la suciedad del vidrio sobre el lado derecho, irrumpi&oacute; de pronto cruzando r&aacute;pidamente en frente de m&iacute;. Fren&eacute; de inmediato evitando una colisi&oacute;n inminente.<br />
<br />
&nbsp;&nbsp;Creo que la mente subconsciente nos avisa en todo momento y durante toda la vida de situaciones de riesgo. En ocasiones nos previene tambi&eacute;n sobre el riesgo enfrentado por personas allegadas. Yo acostumbro llevar a la cama un vaso de agua para tomar antes de dormir. Algunas veces solo uso una parte y dejo el resto sobre la mesa de noche. La misma noche en que muri&oacute; mi madre, siendo las dos o tres de la ma&ntilde;ana, me despert&oacute; la ca&iacute;da del vaso contra el piso. Estaba a medio llenar y el agua se derram&oacute; en el piso. Semidormido como estaba, pens&eacute; que tal vez durante el sue&ntilde;o tumb&eacute; el vaso con el brazo, as&iacute; que me di vuelta y continu&eacute; descansando.&nbsp; Fue en la ma&ntilde;ana, al recibir la llamada de mi t&iacute;o, cuando me enter&eacute; de la muerte de mi mam&aacute;. Hab&iacute;a ocurrido durante la noche, debido a una hemorragia de sangre.<br />
<br />
&nbsp;&nbsp;La muerte no ser&aacute; nunca bienvenida, as&iacute; clamemos su presencia en momentos dif&iacute;ciles o cr&iacute;ticos. Y sea que el subconsciente nos avise o no de los riesgos a los cuales nos exponemos a veces, debemos estar alerta en todo momento porque no sabemos ni el d&iacute;a ni la hora pero, especialmente, desconocemos el proceso en que terminaremos los d&iacute;as. Estoy convencido de que mi oraci&oacute;n por protecci&oacute;n antes de encender el veh&iacute;culo fue escuchada y Dios obr&oacute; un milagro m&aacute;s en mi vida.</p>
<p>Rodrigo Urrego.</p>]]></description>
										
											<title><![CDATA[La Culminación Inminente de la Vida]]></title>
										
											<link><![CDATA[http://apps.royurrego.com/Blog/?e=72338&d=10/25/2011&s=La%20Culminaci%C3%B3n%20Inminente%20de%20la%20Vida]]></link>
										
											<guid><![CDATA[http://apps.royurrego.com/Blog/?e=72338&d=10/25/2011&s=La%20Culminaci%C3%B3n%20Inminente%20de%20la%20Vida]]></guid>
										
											<pubDate>Tue, 25 Oct 2011 11:15:55 GMT</pubDate>
										
						</item>
					
						<item>
							
											<description><![CDATA[<p>Desde muy temprana edad creemos estar descubriendo &ldquo;el agua tibia&rdquo;, y&nbsp;todo cuando se nos ocurre hacer lo creemos nuevo. Por esa raz&oacute;n&nbsp;no hacemos mucho caso de las recomendaciones de padres, abuelos o hermanos mayores,&nbsp;convencidos de que &ldquo;nuestro m&eacute;todo&rdquo; es el mejor, Odiamos que nos indiquen c&oacute;mo hacer las cosas.<br />
<br />
Cuando joven, mientras visitaba con mi madre el negocio de abarrotes de su t&iacute;o Abel, conoc&iacute; a Rosmira. Como buen conquistador en mi &eacute;poca, supe hacerla mi amiga. El t&iacute;o Abel se dio cuenta de mis pretensiones y me aconsej&oacute; no poner mis ojos en la muchachita, &ldquo;muy conocida en el barrio por sus coqueter&iacute;as. &ldquo;<br />
<br />
El problema con la&nbsp;forma de pensar&nbsp;de adolescentes, es la manera como&nbsp;acumulamos errores cometidos que nos llevan a la frustraci&oacute;n, a la depresi&oacute;n y en ocasiones al suicidio. M&aacute;s de una vez nos arrepentimos de aquello que hicimos o dejamos de hacer, pero no podemos &ldquo;llorar sobre la leche derramada&rdquo; y debemos hacerle frente a las consecuencias.<br />
<br />
Hace ya varios d&iacute;as y por alg&uacute;n nervio que se me &ldquo;pinch&oacute;&rdquo; en el brazo izquierdo, se me viene produciendo un dolor incansable que me recorre la espalda y me llega hasta el pecho. Hablaba entonces con mi esposa sobre la muerte y le dec&iacute;a que, &ldquo;el d&iacute;a que me vaya, voy a lamentar el no haber logrado muchas de las cosas que anhel&eacute; en la vida y tambi&eacute;n el haber evitado hablar de mis errores y los cometidos por algunos miembros de familia. En&nbsp;nuestro af&aacute;n de&nbsp;protejer la imagen, hemos sometido al enga&ntilde;o a hijos&nbsp;y hermanos,&nbsp;con secretos que alg&uacute;n d&iacute;a habr&aacute;n de ser revelados por alguien m&aacute;s.&rdquo;<br />
<br />
&ldquo;Con el conocimiento, tambi&eacute;n nos es dada responsabilidad&rdquo;, y el problema es que si no entregamos ese conocimiento, es decir, si no lo utilizamos, de nada sirve. Es cierto que hay cosas que nos son reveladas. Divulgarlas no es nuestra obligaci&oacute;n. Es m&aacute;s, en algunas ocasiones se convierten en problemas que pueden afectarnos directa o indirectamente. Sin embargo,&nbsp; cuando vemos que la muerte se nos avisa a trav&eacute;s de achaques y malestares irreversibles, pienso en la necesidad de hacerle saber a las personas involucradas aquello que se les ha ocultado por verg&uuml;enza o por temor.<br />
<br />
Volviendo a mi caso, sin escuchar&nbsp;las recomendaciones del&nbsp; t&iacute;o Abel, empec&eacute; a salir con Rosmira. Eventualmente, y como era de esperarse, se embaraz&oacute;. Ante la situaci&oacute;n, por verg&uuml;enza o irresponsabilidad, evitaba su compa&ntilde;&iacute;a y apenas s&iacute; la ve&iacute;a ocasionalmente para cubrir&nbsp;el costo de sus citas m&eacute;dicas. Cuando naci&oacute; el bab&eacute;, me llam&oacute; a la cl&iacute;nica anhelando compartir conmigo su gozo. En medio de mi temor, apenas s&iacute; cargu&eacute; por algunos minutos al ni&ntilde;o. Fue la &uacute;nica vez que lo v&iacute;. Mi mam&aacute; me aconsej&oacute; entonces olvidarme del asunto y esta vez decid&iacute; escucharla aunque, para darme alguna importancia y ante su petici&oacute;n de darle mi apellido, le ped&iacute; como condici&oacute;n que lo llamara Rodrigo. No lo hizo y,&nbsp;Juan David &ndash;como decidi&oacute; llamarle, sigue siendo para mi un hijo desconocido al que alg&uacute;n d&iacute;a quisiera abrazar y pedirle un perd&oacute;n inmerecido.<br />
<br />
La vida es corta. Si tenemos&nbsp;algo que decir, es mejor decirlo&nbsp;ahora. Por lo dem&aacute;s, no&nbsp;nos juzguemos tanto a nosotros mismos por los errores del pasado ni&nbsp;nos ocupes en &ldquo;tapar con un dedo&rdquo; lo que ya est&aacute; hecho.&nbsp;Somos &quot;los dem&aacute;s&quot; de &quot;los dem&aacute;s&quot;, as&iacute; que si &quot;blanco es y gallina lo pone&quot;, no hay que ser adivinos superdotados para saber que&nbsp;las cr&iacute;ticas nos se&ntilde;alan a nosotros.</p>
<p>Recuerda siempre que los problemas son escalones que debemos subir para poder alcanzar la perfecci&oacute;n y, los errores cometidos durante esa traves&iacute;a, constituyen el esfuerzo y empe&ntilde;o puesto para alcanzar el objetivo anhelado.<br />
<br />
Rodrigo Urrego</p>]]></description>
										
											<title><![CDATA[La respuesta a la adivinanza es “El Huevo”]]></title>
										
											<link><![CDATA[http://apps.royurrego.com/Blog/?e=70581&d=09/07/2011&s=La%20respuesta%20a%20la%20adivinanza%20es%20%E2%80%9CEl%20Huevo%E2%80%9D]]></link>
										
											<guid><![CDATA[http://apps.royurrego.com/Blog/?e=70581&d=09/07/2011&s=La%20respuesta%20a%20la%20adivinanza%20es%20%E2%80%9CEl%20Huevo%E2%80%9D]]></guid>
										
											<pubDate>Wed, 07 Sep 2011 12:08:09 GMT</pubDate>
										
						</item>
					
						<item>
							
											<description><![CDATA[<p>La vida est&aacute; llena de alti-bajos sobre los que necesitamos preguntarnos: primero, &iquest;favorece lo que me est&aacute; pasando a alguien m&aacute;s? Segundo, &iquest;es realmente mi incumbencia y est&aacute; bajo mi control?<br />
<br />
En primer lugar, lo que puede parecer nuestro peor tiempo puede estar favoreciendo a quien m&aacute;s amamos y a veces sin siquiera enterarnos. En los planes de Dios desconocemos Sus caminos y nos queda confiar en los resultados finales. (Isa&iacute;as 55:8) <br />
<br />
Cada situaci&oacute;n dif&iacute;cil termina con solo una de las partes derrotada. Levantemos la cabeza convencidos de que estaremos triunfantes en el lado opuesto de la situaci&oacute;n como los vencedores. <br />
<br />
Despu&eacute;s de presentarme a sus hijas gemelas de 14 a&ntilde;os, un amigo me contaba que acababa de ganar su custodia, separ&aacute;ndolas de su primera esposa, una mujer con quien no comparti&oacute; mucho tiempo tras haberse dado cuenta &ldquo;de lo demon&iacute;aca que era&rdquo;, no solamente en la deshonestidad con que manejaba su vida, pero&nbsp;hab&iacute;a abusado de &eacute;l y de su patrimonio financiero, pr&aacute;cticamente llev&aacute;ndolo a la ruina. Despu&eacute;s de su separaci&oacute;n y eventual divorcio pudo terminar su carrera profesional y encontrar alivio moral con un segundo matrimonio del cual ya ten&iacute;a tres hijos.<br />
<br />
Mi amigo se vi&oacute; en la necesidad de recurrir a abogados para contrarrestar los ataques continuos de la ex esposa, quien no cesaba de acosarlo,&nbsp;procurando arruinar su segunda vida, su carrera y su trabajo. Lo calm&eacute; un poco mencion&aacute;ndole la promesa escrita en el libro de Cr&oacute;nicas: <em>&quot;Los ojos de Jehov&aacute; contemplan toda la tierra, para mostrar su poder a favor de los que tienen coraz&oacute;n perfecto para con &Eacute;l.&quot;</em> (2 Cr&oacute;nicas 16:9).<br />
<br />
Situaciones como la descrita &ndash;y a&uacute;n peores, pueden presentarse intempestivamente. Vienen justo cuando nuestra guardia m&aacute;s descuidada est&aacute; y a&uacute;n al inicio de un nuevo d&iacute;a. Cada uno de nosotros carga su costal personal de problemas; el rostro de aquellos que m&aacute;s admiramos, puede estar artificialmente decorado por una sonrisa que disimula (o enmascara), el problema personal que le agobia y que no desea compartir. <br />
<br />
En segundo lugar, indiscutiblemente es aconsejable permanecer alerta ante lo que sucede alrededor como medida preventiva para combatir los problemas, pero a veces reaccionamos alocadamente tomando determinaciones con base en los sentimientos m&aacute;s que en la raz&oacute;n. Son esas las ocasiones que nos llevan a arrepentimientos dolorosos, hundi&eacute;ndonos en abismos de los que dif&iacute;cilmente &ndash;o tal vez ya nunca, podamos salir. Las determinaciones no planeadas ocasionan el enfrentamiento de situaciones peores a la original y regularmente nadie sale favorecido. <br />
<br />
Sugiero un ejercicio pr&aacute;ctico al respecto con cuatro pasos simples:</p>
<ol>
    <li>Elaboremos una lista de todas nuestras situaciones familiares, laborales y personales.</li>
    <li>Dibujemos en una hoja de papel un c&iacute;rculo y, adentro de &eacute;l otro un poco m&aacute;s peque&ntilde;o.</li>
    <li>Escribamos alrededor del segundo c&iacute;rculo las cosas de la lista que, aun cuando nos conciernen, est&aacute;n fuera de nuestro control. Adentro del segundo c&iacute;rculo, anotemos las situaciones que podemos atender.</li>
    <li>Empieza a atender desde hoy lo que anotaste adentro del c&iacute;rculo central e ignora por el momento TODO lo que est&aacute; fuera de &eacute;l.</li>
</ol>
<p>Como ejemplo, es cierto que la situaci&oacute;n actual del pa&iacute;s es de mi incumbencia, pero es algo que no tengo bajo mi control. Esas cosas en la lista me distraen de lo que debo y puedo atender; adem&aacute;s me crean frustraciones innecesarias.<br />
<br />
Todo lo que nos sucede, por peor que parezca, puede hacer parte de un plan externo que desconozco, pero quiz&aacute; termine benefici&aacute;ndome. Ahora, si est&aacute; bajo mi control mejorar las condiciones de lo que est&aacute; pasando, debo hacer mi parte. Al cabo, no puedes esperar a que alguien haga algo diferente para que las cosas me vayan mejor, pero tambi&eacute;n debo entender que soy el &uacute;nico responsable de cuanto me sucede y, por tanto, el &uacute;nico que puede lograr la diferencia.<br />
<br />
Rodrigo Urrego.</p>]]></description>
										
											<title><![CDATA[Enfrentando Situaciones Criticas]]></title>
										
											<link><![CDATA[http://apps.royurrego.com/Blog/?e=69786&d=08/18/2011&s=Enfrentando%20Situaciones%20Criticas]]></link>
										
											<guid><![CDATA[http://apps.royurrego.com/Blog/?e=69786&d=08/18/2011&s=Enfrentando%20Situaciones%20Criticas]]></guid>
										
											<pubDate>Thu, 18 Aug 2011 05:19:21 GMT</pubDate>
										
						</item>
					
				</channel>
			</rss>
		
